Familia unida en casa y fuera

Hace unos meses visite a Marta en Alboraia, un pueblo cercano a Valencia. Cuando hablé con ella por teléfono me dijo que el problema de educación canina a tratar era el miedo que tenía su perra que por accidente mordió a una persona cuando estaba de paseo.
Un problema muy grave y que pillo a todos por sorpresa.
Al llegar a su casa tuve un recibimiento espectacular, cuatro perros ladrando sin parar, con el pelo erizado y bastante intimidadores.
Tras analizar el problema, sí que es verdad que su perra tenía miedo, pero la agresividad hacia esa persona en el paseo no fue por miedo, fue un “ataque” en grupo de todos.
Para poder solucionar cualquier problema en la calle, hay que solucionar primero los problemas en casa.
El miedo no era traumático y en familia era como mejor se podía tratar el problema.
Los perros eran muy activos, se respetaban bien entre ellos, pero hacían lo que querían en casa y en la calle al estar sueltos se “crecían”.
Realizo una sesión sin tiempo, estuvimos toda la mañana hablando y practicando lo necesario.
El más seguro tenía que ayudar a la miedosa, los hermanitos activos tenían que aprender a vaciarse y calmarse. Sobre todo Marta y su compañera de piso tenían que trasmitir la calma propia de unos padres que saben lo que hacen para conseguir una familia unida.
Trabajamos en casa y fuera y os aseguro que esa familia no volverá a tener problemas.